Mi experiencia paranormal en la playa

Sol, arena y mar es una extraordinaria combinación para pasar tus vacaciones, por lo que decidí tomarme un descanso y viajar a Cancún, donde jamás imaginé que me sucedería algo paranormal, fuera de este mundo. Permítanme contarles.

Llegué al hotel junto con mi hermano y todo era normal, nos registramos, tomamos las llaves y fuimos a nuestro cuarto para desempacar. Todo normal hasta ese momento, pero en cuanto cayó la noche las cosas se pusieron feas.

Dejé a mi hermano en la alberca del hotel, yo necesitaba darme un baño y descansar un poco, el alcohol comenzaba a hacer efecto en mí y la cabeza empezaba a darme vueltas. Al abrir la puerta, uno de los focos parpadeaba y por más que le di golpecillos con el dedo índice, no cesó. La luz prendía y se apagaba, hasta que la oscuridad venció y lo único que alumbraba eran las luces de los otros cuartos y las de la alberca. Estaba a punto de llamar a recepción y reportarlo cuando un golpe en la pared me hizo saltar de miedo.

Supuse que era una broma de mi hermano, le dije que parara, pero no lo hizo y siguió haciendo ruidos extraños, como si arrastrara las sillas y mesas que estaban a mi alrededor. Las luces dejaron de funcionar, sólo veía sombras. El corazón se me aceleraba a cada segundo y cuando me dispuse a correr hacia la salida, una figura se paró en frente de mí y con una brisa de aire que entró por el balcón se desvaneció.

Quedé petrificado, las luces volvieron a encenderse y mi hermano entró a la recámara. Me preguntó qué me sucedía, yo no dije nada para no asustarlo o para que no me creyera un loco. Además no quería arruinar las vacaciones, así que ahí nos quedamos tres días y dos noches más antes de partir a casa. Todo el tiempo que estuvimos allá, siempre sentí una presencia en mi espalda que me susurraba sobre mi hombro.