3 propuestas sobre cruceros en imponentes galeones españoles que puedes visitar en Cancún

Sol, mar y arena… eso es justamente lo que te ofrece Cancún a todo lo largo de la Zona Hotelera y más allá, rumbo a la Riviera Maya.

Los hoteles en Cancún se han especializado en ofrecerle a sus visitantes desde confort y la grata experiencia de alojarse en sus suits así como el otorgarles diversas opciones de entretenimiento.

Existen alternativas de hoteles con vista al mar, con vista a la Laguna Nichupté, todo incluido o solo aquellos a donde llegar a descansar.

Existen opciones para todos los gustos y bolsillos, así que la estancia es más que grata al visitar a este lugar enclavado en la parte más alejada de la República Mexicana.

Existen muchos atractivos y lugares que visitar además de tomar el sol y meterse a las tranquilas, cristalinas y tibias aguas de color turquesa que bañan esta sección del caribe.

Cuando uno va caminando sobre la Zona Hotelera no deja de pasar desapercibido la presencia de grandes galeones que vemos atracados en zonas especiales.

Estos barcos tienen una misión específica: ofrecer un entretenimiento especial a sus visitantes y los hay para cada grupo particular.

Veamos qué tenemos por aquí:

1) El crucero del Capitán Hook

Con las velas en alta mar vemos en este barco una réplica de un Galeón español del siglo XVIII en donde se sirve una cena especial, bebidas y una emocionante batalla pirata.

Este tour sale justo al lado del gran puente en la Zona Hotelera donde se encuentra el hotel Oasis Palm todas las noches a las 7 pm.

Sus anfitriones piratas te darán la bienvenida a bordo y la diversión comienza inmediatamente con las bebidas, juegos y toda una parafernalia de piratas.

Después de la cena, volverás a subir a la cubierta y te darás cuenta de que, oh-oh, otro barco pirata se dirige directamente al tuyo y boom… se produce una batalla. La nave regresa al muelle a las 10:30 pm.

Esta es sin duda una experiencia muy especial para los niños quienes lo disfrutan muchísimo.

2) Jolly Roger Pirate Show

Jolly Roger Pirate Show es otra alternativa especial para realizarse en una excursión familiar de 3 1/2 horas en un barco pirata que incluye cena y todo lo que puedas beber.

Están disponibles opciones de menú Premium o regulares. En cuanto al menú infantil, los pequeños menores a 12 años podrán elegir entre nuggets de pollo y perritos calientes.

Jolly Roger Pirate Show está disponible los 365 días del año a las 6:30 p.m. Este servicio lo encontrarás en Playa Linda Pier, ubicado al lado del Teatro Cancún en la Zona Hotelera en el kilómetro 4 del Boulevard Kukulcan.

3) Crucero Columbus Lobster Dinner

Este es un crucero más dirigido a las parejas ya que suele ser un viaje romántico.

El viaje se realiza a bordo de un auténtico galeón español, es un viaje de 3 horas que comienza con vistas espectaculares de la puesta del sol del Caribe sobre la laguna Nichupté y disfrutar de una noche de romance y buena comida.

Este tour es perfecto para una luna de miel, aniversario o una noche romántica con esa persona especial durante sus próximas vacaciones en Cancún.

Podrán elegir entre una cena de langosta, surf n ‘turf o una cena vegetariana y complementar su comida con una deliciosa botella de vino.

También habrá música en vivo de saxofón para ayudar a establecer el ambiente para una noche inolvidable.

No dejes pasar esta oportunidad llevando a tu pareja a una experiencia increíblemente romántica en un hermoso escenario gracias a este crucero.

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Cuida tu dinero en los antros de Cancún

Hace un par de semanas me fui de viaje de generación con mis compañeros de la universidad, decidimos que el destino sería Cancún, un lugar mágica y paradisíaco. El costo de los paquetes por persona fue relativamente barato, no sobrepasaba los seis mil pesos por una estancia de cuatro días y tres noches con todas las bebidas y comidas incluidas dentro del hotel, sólo tendríamos que gastar si decidíamos hacer un viaje a las zonas turísticas o a los antros de aquel lugar, donde la vida nocturna es muy activa y una locura. Sobre el tema de los clubes nocturnos quiero hablarles.

Hicimos un tour por tres de los antros más concurridos del lugar, los primeros dos fueron una gran experiencia, bailamos, cantamos, bebimos y nos divertimos. Pero al llegar al tercero, el cual parecía ser de mejor calidad que los otros dos, nos sucedió algo que nos sacó de onda. Resulta que en este lugar hay jóvenes, hombres y mujeres, que te ofrecen un shot para mejorar tu diversión, pero se aprovechan de los nuevos y de la oscuridad del lugar para ocultar un letrero que llevan colgado y en el cual mencionan que el costo de ese pequeño trago es de cinco dólares, ellos jamás te dicen nada, sólo te abordan.

Yo acepté sin conocer que esto tendría un costo y que era parte de los servicios del lugar que ya habíamos pagado en el paquete del tour, pero que ingenuo fui, al igual que otros tres amigos míos. Dos de ellos y yo pagamos con una cara de molestia, mientras el otro emprendió la graciosa huida, lo que provocó que esta chica nos quisiera cobrar a nosotros y por supuesto que nos negamos. Entonces comenzó una acalorada discusión, pues se metieron algunas de nuestras amigas. Al final apareció mi amigo y lo obligamos a pagar, pero decidimos dejar aquel lugar que no recuerdo su nombre y lo agregamos en nuestra lista negra.

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Risa en Vacaciones

Así fueron mis vacaciones, como el título de la película humorística mexicana. Si pudiera ser un personaje de comedia hubiera sido Mr. Bean, Charles Chaplin o El Chavo del 8. Todo me salió mal, incluso un día no había paso que diera sin que algo ocurriera. Ya no sabía si reír o llorar, fui la burla de mis amigos, de las personas que me veían cometer mis atropellos y no dudo que algún video mío esté en YouTube con la palabra FAIL así, en mayúsculas y bien resaltada.

La zona cero fue uno de los hoteles en Acapulco, ahí comenzó mi carrera como comediante. Desde que entré a mi habitación inició lo malo. Al desempacar decidí irme a bañar para estar fresco y salir a la playa o a la alberca del hotel con los amigos. Mi compañero de cuarto me apuraba, él sólo se puso el traje de baño y ya estaba listo. Yo me fui al baño, me desvestí y me metí a la regadera, justo cuando me estaba enjabonando una cucaracha salió de la alcantarilla, pero eso no fue lo peor, sino cuando abrió sus malditas alas e intentó volar. Solté un grito agudo y al salir de la regadera me golpeé el rostro con un mueble, dejándome un pequeño moretón entre el ojo y la frente. Mi amigo corrió a ver lo que estaba pasando y cuando le conté sólo se burló y fue a contarle al resto del grupo cómo grité como niña. Tuvieron para molestarme un buen rato.

Creo que esa cucaracha estaba impregnada de la maldición de una de las brujas de alguna isla acapulqueña, como si una nube negra estuviera siempre sobre mi cabeza. Cuando llegamos a la playa la vista era impresionante y corrimos al mar, donde la mala suerte me esperaba con los brazos abiertos. Mi primer chapuzón y perdí mi traje de baño. Sí, sólo salté en forma de clavado cuando me adentré un poquito en el agua y cuando entré por una ola, mi short decidió que era momento de abandonarme. Lo encontré en la orilla, atascado en la arena, lo que significaba que tendría que salir por él, desnudo. ¿Pedírselo a mis amigos? ¡Ni loco! Hubiera sido mucho peor. Respiré hondo, me armé de valor y cubriéndome mis partes nobles salí al rescate de mi traje de baño. Un amigo me vio, algunas señoras, unas jovencitas, hombres, muchos me vieron. Se rieron, muy pocas se avergonzaron pero creo que no vi ningún celular que hubiera captado ese momento, por un momento me sentí como Flash.

El día continuó su marcha, tropecé un par de veces, tiré una cerveza encima de mí y de lo más doloroso, físicamente claro, fue cuando renté una tabla de surf, bueno, de las que son como de unicel o algo así. Como todo un profesional me adentré a las olas panza abajo y de pronto una me atrapó, me revolcó y me llevó directito a un tubo que estaba cerca de la orilla, golpeando fuertemente mi entrepierna. Moretón del tamaño del mundo en mi muslo.

Tanta desgracia y tanta risa al mismo tiempo fue demasiado para un día que terminó quedándome afuera de mi cuarto porque mi compañero de habitación se había ligado una canadiense y estaban dándolo vuelo a la hilacha.

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Casi pierdo el anillo en la playa

Las vacaciones pueden llegar a provocarte más estrés que la mismísima Ciudad de México. ¡A veces! Déjenme contarles mi experiencia. Hace un par de semanas fui con mi novia a las hermosas playas de Baja California con la intención de pedirle matrimonio frente al mar, para que sea nuestro testigo de honor. Así que todo estaba más que planeado, nada podía salir mal. Pero como dice el dicho: Uno propone, Dios dispone y llega el Diablo y lo descompone. Después de dos días inolvidables era hora de cerrar el fin de semana con broche de oro, así que en plena puesta del sol fuimos a la orilla del mar, donde me arrodillé y la pesadilla comenzó.

Cuando me hinqué para hacerle la gran pregunta frente al inmenso océano y a un sol que ya era más naranja, una tremenda hola me golpeó y me derribó, lo que provocó que soltara el anillo de compromiso. Comencé a buscarlo como loco en el mar, incluso me lancé a las profundidades para ver si lo encontraba, pero no fue así. Las lágrimas se me salieron, pues era el momento más importante de mi vida y lo había arruinado, además que había perdido un costoso anillo. Todo estaba mal. Mi novia dijo que aceptaba ser mi esposa y que no le importaba si no le daba un anillo, que quería estar conmigo hasta que la muerte nos separe.

Después de que nos diéramos un gran beso y nos fundiéramos en un abrazo, nos dirigimos a nuestra habitación y al ir caminando sentí como si una piedra se me enterrara en el pie descalzo, así que me agaché para ver lo que me había lastimado y para mi sorpresa era el anillo. La felicidad volvió a mi cuerpo y pude pedirle a mi novia que fuera mi esposa.

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2 lugares que puedes conocer por mar al visitar Cancún

Cuando hemos planeado una salida de vacaciones a lugares exóticos misma que nos ha llevado un tiempo en poder hacerlo, lo que más se desea es el aprovechar el tiempo al máximo.

Si dentro de tus sueños ha sido visitar Cancún que es uno de los puntos turísticos más importantes del mundo por todo lo que le rodea, entonces la idea de aprovechar la estancia es lo ideal.

Cuando llegas a hospedarte en los hoteles Cancún puedes hacerlo de dos formas.

Una es el contratar un paquete todo incluido en donde prácticamente llegas a registrar tu entrada y sencillamente te dejas apapachar con las comodidades que ofrece el lugar y cierras tu estancia para luego dirigirte al aeropuerto de regreso a casa.

La otra forma de conocer Cancún es el hospedarte y luego salir a conocer los bellos alrededores que componen este paraíso caribeño.

En esta segunda opción existen múltiples alternativas que se pueden hacer si vienes solo, en pareja, con amigos o familiares.

Hay actividades y lugares para todos los gustos y necesidades.

Ahora que si tienes poco tiempo, has dos visitar que valen la pena hacer en tu viaje y ambas se encuentran cerca de Cancún.

  1. a) Isla Mujeres

Sólo se necesita un paseo en barco de 15 minutos para viajar a uno de los destinos más populares, es un viaje de ida y vuelta y se encuentra cerca de Cancún; Isla Mujeres.

La popularidad de la isla es en gran parte debido a sus playas de ensueño y ese relajado sentimiento de la isla en donde puedes reservar una excursión con una de las varias empresas que ofrecen almuerzo y bebidas.

Aquellos dispuestos a ir por su cuenta, pueden tomar un taxi acuático o ferry para llevalos a este paraíso tropical.

El centro de la ciudad es una mezcla de restaurantes y tiendas. Lo ideal para visitar completamente la isla es el alquilar un carrito de golf, de esta forma podrás rodear la isla y visitar Punta Sur.

Punta Sur es el punto más oriental del país de México, es como estar en un lugar mágico dentro de la geografía mexicana y ser parte de este contexto.

Algo interesante de estar en este lugar es que fue uno de los lugares donde arribaban los piratas, así que esa sensación de ser parte de esas historias llenarán de buenas fotos tu galería de viaje.

Obviamente en Isla Mujeres podrás nadar en una de las zonas más hermosas, cálidas y tranquilas del mar Caribe.

  1. b) Cozumel

Cozumel es otra de las Islas más importantes que se encuentran cerca de Cancún que si bien, requiere un poco más de tiempo para llegar a este lugar, siempre vale la pena dedicarle un día para conocerla.

A menos que desees pasar más tiempo en esta Isla, un día para conocerla podrá ser suficiente en especial si Cozumel no es tu destino inicial.

Para llegar a Cozumel desde Cancún primero habrá que llegar a Playa del Carmen que bien lo puedes hacer al rentar un auto, llegar en taxi o por el autobús ADO.

Una vez en Playa del Carmen solo es cuestión de llegar al embarcadero en donde podrás cruzar a través de un Ferry. Existen salidas cada media hora, así que es sencillo poder cruzar sin mayor problema.

Cozumel te ofrece una vista del mar Caribe un tanto más “salvaje”, aquí ya estamos prácticamente con vista al mar Atlántico lo que lo hace muy atractivo para cierto grupo de turistas.

Puedes recorrer Cozumel a pie las zonas turísticas que se encuentran concentradas o bien, rentar un auto para darle la vuelta completa, lo que te remonta invariablemente a un lugar tranquilo en donde el tiempo llega a dar la impresión de detenerse mientras ves la puesta del sol.

Al estar en Cozumel, sentirás el espíritu maya ya que para esta cultura la isla era un punto ceremonial importante.

Como bien te compartí, vale la pena extender tu viaje más allá porque México a través de Cancún y sus islas aledañas harán que te enamores del lugar.

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